"Toda nuestra carta es 100% sin gluten.
Utilizamos todos nuestros platos tanto salados como dulces son preparados
con productos
de primera calidad. Únicamente utilizamos harina de garbanzos
y de arroz para preparar nuestras frituras, lo cual las deja crujientes
y con un ligero color
tostadito, muy apetecibles."
(Información extraída de su página
web)
Fundado el:
26 de septiembre de 2019
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 30,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: En la zona norte de Madrid, alejados del
centro y a 500 metros de la plaza de Castilla. Se puede aparcar,
pero si bebes no conduzcas.
Las cañas: Las tomamos ya en la mesa del
restaurante. Fueron seis dobles de cerveza Alhambra, a 3,00 € cada
una y cuatro tercios de Alhambra reserva, a 3,50 € la botella.
Pusieron un par de cucuruchos de patatas
fritas.
Nombre: Cucurucho, es
según la R.A.E, papel, cartón, barquillo, etc., arrollado
en forma cónica, empleado para contener dulces, confites, helados,
cosas menudas. En este caso hace referencia a los cucuruchos de papel que
usan las freidurías andaluzas para servir el "pescaito".
Carta
en la web: Si. De hecho, debido a la pandemia, es la única
que puedes usar directamente en la web o por código QR.
Carta de
vinos en la web: Si. Accesible por web o por código QR.
Local: Situado en la calle Mateo Inurria entre
las calles Manuel Ferrero y Rodríguez Jaén. Presenta
una fachada pintada de color turquesa con una amplia moldura de madera
en la
puerta de entrada de color marrón. Tiene dos plantas, la inferior
con un bar y mesas para picar y ver los espectáculos de
flamenco. Entrando a mano izquierda y subiendo las escaleras se
accede a la terraza, parcialmente cubierta,
donde se sitúa el comedor en el que cenamos. Nos situaron
en una mesa que lindaba con la zona no cubierta cosa que me preocupaba
por
la predicción de lluvia, que se cumplió. Lo solucionaron
bajando una persiana plástica que nos aislaba, aunque
alguna que otra gota de agua cayó ya que estábamos en el
borde del toldo que nos cubría. La mesa, compuesta por tres
agrupadas,
tenía
servicios para ocho, seis en los laterales largos y dos en los
extremos. Esta distribución es inadecuada ya que las personas de
los extremos invaden el espacio de las de los laterales y viceversa.
Fuimos al
final siete y eso mejoró el espacio y lo hizo algo incómodo
al tener que sortear con las piernas las patas de las mesas. La distancia
entre mesas era amplia y adecuada si bien, tras el episodio de la
lluvia, pusieron una mesa más entre la más cercana
y la nuestra reduciendo dicha distancia. La terraza estaba bien iluminada,
lo que se agradece.
El suelo es de
tarima. El techo era una lona flexible que puede recogerse. Las
mesas llevaban manteles blancos pero las servilletas eran de papel.
En un lateral
de la mesa había un sillón
corrido con cojines, en el resto había sillas metálicas
tapizadas con mimbre de color negro y con reposabrazos de madera.
La
vajilla
moderna, de color blanco, aunque algunos platos eran de pizarra negra.
La cubertería
normal. Ponen copas con pie para el vino y sin él
para el agua. El restaurante estaba completo. Hay música
de fondo.
Comensales: Siete, nuevo pleno del Club, Raul, Antonio
de la Poza, Ricardo,
Antonio Arnáiz, Justo, Carlos y Antonio Ávila.
Pan: Te lo sirven dejándotelo en el mantel. No hay plato
para poderlo poner.
Es como el pan de pueblo. Lo
cobran a
2,20 € por
comensal.
Aperitivo:
No ponen.
Entrantes:
Flores de alcachofa marineras
con carabineros: Las
traen en una bandeja y las sirven en el plato. La ración contiene
cuatro alcachofas. Tienen las hojas abiertas en forma de flor y sobre
el cogollo central lleva un picadito de carabineros. Para algunos no
estaban suficientemente cocidas, pero gustaron en general.
El carabinero, estaba bueno, le aporta un toque de sabor marinero.
Se
pidieron dos platos cada uno a 14,90 €. La alcachofa
sale a 3,73 € cada una.
Croquetas de chipirón
de mi casa: Las sirven en un recipiente metálico
de los que se usan para freír en los restaurantes, pero de tamaño
pequeño. Son ocho croquetas de
tamaño medio. Parecen como quemadas, pero es su color natural,
ya que la bechamel incorpora la tinta del chipirón. Son crujientes
y gustaron. Se pidió una ración a 11,00 €. Vienen
ocho por lo que cada croqueta sale a 1,38 €.
Calamar de Potera a la
plancha con
mahonesa de lima: Los
traen en una placa circular de pizarra. A un lado está el
cuerpo del calamar cortado pero coservando su forma, al lado, el resto,
cabeza, patas... Se
acompaña
con un poco de rúcula, espinacas y un cuarto de limón.
También
lleva una cucharada extendida de la mahonesa de lima. Todo el plato
se espolvorea con
cebollino cortado. Estaba bien. La salsa si gustó. Se pidieron
dos raciones, cada una a 18,90 €.
Pata de pulpo a la brasa
con patatas boca abajo: Lo
sirven muy parecido al plato anterior, en una placa de pizarra. A un
lado la pata de pulpo que semi rodea a las patatas. Estas, cocidas
y con piel van cubiertas de alioli. Por encima cebollino cortado.
Estaba bueno el alioli, el pulpo bien, aunque un poco duro. Se pidieron
dos raciones, cada una a 21,30 €.
Cucurucho "nuestro
variadito": Los
traen en cucurucho de papel como en las freidurías de Andalucía,
teóricamente
para que absorba la grasa. Aquí el papel lleva el logotipo del
restaurante. Se dijo, para el mejor reparto, que lo pusieran en platos
y así
lo hicieron, pero sin papel. La fritura estaba muy buena y variada,
constaba de boquerones, pescadilla, adobo, acedias, calamares y choco.
Se pidieron dos cucuruchos a 18,90 € cada uno.
Postres:
Coulant de chocolate negro: Lo
sirven en una bandejita blanca alargada. Sobre una filigrana de chocolate
se sitúa el coulant y un poco de nata a su lado. No es muy grande,
pero estaba bueno. Se pidieron dos, cada uno a 6,50 €.
Tarta de queso casera: La sirven
en otra bandejita blanca, igualmente sobre una filigrana de jarabe
de fresa. Sobre la porción, polvo de galleta y un poco de frutos rojos
bañados con el mismo jugo. Gustó mucho. Se pidió una
a 6,50 €
Helado de avellana: Lo sirven
en una copa. Son varias bolas hasta llenarla. Muy bueno. Se pidió uno
a 5,50 €
Helado de stracciatela y coco: Lo
sirven también en una copa de postre llenándola. Normal,
sin nada que destacar. Se pidió uno a 5,50 €
Tiramisú: Lo sirven en
un vaso en el que se puede apreciar sus diferentes composiciones.
Estaba aceptable. Se pidió uno a 6,50 €.
Arroz con leche y cítricos: Lo
traen también en un vaso, más ancho y bajo que el del
tiramisú. El
arroz con leche normal, poco azucarado. Lleva rayaduras de limón
que están bien. Se pidió uno a 5,50 €.
Cafés
e infusiones:
Fueron dos cafés, uno sólo a 1,40 €, otro cortado
a 2,10 € y dos mentas poleo a 2,00 € cada uno. No ponen
nada para acompañar.
Vinos:
Barbadillo 2020: Vino
blanco con denominación de origen Vino de la Tierra
de Cádiz, de las bodegas Barbadillo (www.barbadillo.com).
Elaborado con uvas Palomino Fina. No gustó. Nos bebimos
una botella, a 16,00 €. El precio aproximado de venta
al público en las
tiendas es de 5,00 € la botella. El restaurante lo vende
a poco más del triple del precio de venta en un comercio.
Martín
Códax 2020: Vino blanco con denominación de
origen Rías Baixas. De las bodegas de Martín Códax,
(www.martincodax.com). Está elaborado
con uvas Albariño. Bueno. Pedimos dos botellas. El precio en
la carta de cada una de ellas es de 22,00 €. El precio aproximado
de venta al público en una tienda es de 10,50 €, por lo
que el restaurante lo vende a poco más del doble del precio de
venta en un comercio.
Copas: Se tomaron dos copas de ginebra Beefeater a 8,50 € y
una de ron Flor de caña a 9,50 €. Las acompañaron con
un cuenquecito de gominolas.
Servicio: Correcto
y amable. Mesa justa para siete personas. Separación inicialmente
buena, con otras mesas y escasa posteriormente al habilitar una mesa
al lado. La iIluminación
adecuada. Los camareros estaban uniformados, algunos
con camisa blanca o negra y todos con pantalones y mandil negros.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas
ni las copas, el 74,9% corresponde a la comida y el
25,1% a la bebida.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Terraza superior del local acristalada
parcialmente por los laterales y aprovechada como comedor.
Mesas de tamaño adecuado si no se añaden personas a los
laterales. Separación
entre mesas inicialmente correcta, luego no.
Decoración
marinera.
Iluminación
buena. La comida, bien presentada y
elaborada, gustó en general sin destacar ningún plato.
Manteles de tela y servilletas de papel. El precio algo alto. Servicio
correcto
y amable. En la factura y en la carta incluyen el I.V.A.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.